5am. La alarma no suena dos veces.
No hay música todavía, no hay ruido — solo el peso de las mancuernas y la respiración marcando el ritmo. Afuera sigue oscuro. Adentro ya empezó el día.

Camisa lista desde la noche anterior. Café, tres minutos, de pie. La agenda no se revisa por ansiedad — se revisa porque ya se sabe lo que viene.
La ducha termina, la cadena sale del mismo cajón de siempre. Se la pone en el mismo movimiento con el que amarra los zapatos — sin mirarse dos veces al espejo, sin necesitarlo. Ya sabe que está listo.

No es un accesorio que se piensa. Es parte del uniforme de alguien que no se detiene a explicarse.
Por eso no la hicimos para que se cuide con cuidado especial. La hicimos para que aguante lo mismo que aguanta él — el gimnasio, la lluvia repentina, el mar en la primera oportunidad de descanso, el sudor de un día que no dio tregua. Oro laminado italiano de 18K, fundido sobre titanio, no sobre metales baratos que se oxidan a la primera semana. No íbamos a ponerle un material débil a algo que se supone acompaña ese ritmo.

Siete años de garantía no es un número de marketing. Es lo que nos comprometemos a sostener, porque así es como se construye algo que dure — con la pieza y con la palabra.
Ímpetu no es una joya que interrumpe tu día para que la notes. Es la que ya está ahí cuando lo vives.
